domingo, 23 de junio de 2019

Semana 11: Introducción agrupamientos juveniles

Las prácticas político/ culturales de grupos juveniles diversos en la Argentina.

Investiga sobre:

-Practicas políticas y/o culturales de grupos de jóvenes.

Ejemplos: 
Grupos ecologistas.
Agrupamientos feministas.
Murgas.
Grupos de arte.
Agrupamientos referentes a partidos políticos.
Religiosos, etc.

Preguntas guía: 

¿Cómo se organizan? 
¿Qué producen?
¿De qué manera se manifiestan?
¿Qué objetivos persiguen?
¿Qué los caracteriza?

jueves, 13 de junio de 2019

Semana 12 - La construcción social de las juventudes

Una aproximación desde la Sociología de la Cultura

Publicado: Sep 24, 12
María Amelia Hirigoyen
Licenciada en Psicopedagogía
Universidad Nacional de Río Cuarto/CONICET
Río Cuarto, Argentina
Lo social adquiere relevancia en la construcción de las juventudes, motivo por el que resulta relevante pensar en posibles propuestas para promover una vivencia de la juventud de una manera más placentera, en un mundo en constante cambio y evolución.

Resumen

En el presente trabajo se intenta dar cuenta de las implicancias que tiene el contexto social actual en
la constitución de la condición de juventud. Para ello se propone un recorrido por distintas teorías e
investigaciones.

Palabras clave: Juventud, contexto social, cultura, moratoria social, estatus social, habitus.

Aproximación a la noción de juventud. Implicancias del contexto social actual

A la hora de hacer una revisión del concepto de juventud, se hallan distintos significados que aluden al mismo. Sin embargo, para los fines de este trabajo, interesa considerar lo social en la construcción de la condición de juventud. Es por ello que se ofrecerá una conceptualización que tenga en cuenta (
entre otras cuestiones) a la dimensión social.
Margulis y Urresti (1996) afirman que cuando se habla de juventud de lo que se trata es de superar el hecho de distinguirla como una simple categorización por edad. Motivo por el que los autores le
otorgan un rol relevante en la conformación de la juventud, a la diferenciación social y en cierto modo a la cultura.

Según Sandoval (2002), la juventud es considerada como una categoría etaria, como una etapa de
maduración (área sexual, afectiva, social, intelectual y físico-motora) y como subcultura.
Dentro de este marco, desde la sociología de la cultura se entiende que la juventud no se trata de
una esencia sino de una categoría social definida históricamente. Esta categoría se conforma sobre una base material constituida en la oposición con otras categorías etarias (clases de edad) y la vivencia generacional de los códigos culturales, la memoria y el tiempo (generación). Sólo bajo circunstancias sociales determinadas, esta base material constituye un principio de distinción e identificación. La juventud constituye un fenómeno contemporáneo, y como categoría es resultado de las sociedades postmodernas.

Por su parte, Reguillo (2000) plantea que la juventud, tal como hoy se conoce, es producto de la
posguerra, debido al surgimiento de un nuevo orden internacional que constituía una geografía política en la que los vencedores podían acceder a impensables estilos de vida e imponían sus estilos y valores. De este modo, la sociedad reconoció la presencia de niños y de jóvenes, como sujetos de derecho y de consumo.
Dentro de este panorama, resulta necesario considerar la noción de condición juvenil. Noción que
según Pérez Islas (2010), implica pensar en la adultez, dado que la juventud comprendida como
condición social se encuentra subordinada a la adultez; desde donde se pautan reglas y
comportamientos esperados, en distintos espacios sociales. Además, los jóvenes negocian con los
adultos, se resisten, se enfrentan, o llegan a una aceptación o tolerancia de las propias prácticas. De
esta manera, generalmente los jóvenes continúan siendo sujetos sujetados, ya sea porque no tienen
autonomía financiera o un hogar propio y necesitan depender de sus padres, o deben concurrir a
instituciones educativas, o su inserción productiva depende de la decisión de otros. Los jóvenes desde la perspectiva adulta son percibidos como personas a las que se debe socializar para que asuman las responsabilidades (Pérez Islas, 2010).
Dentro de este marco, siguiendo con los aportes del autor, vale decir que la condición juvenil
constituye una asimilación-conflicto-negociación-resistencia en campos particulares, donde los adultos tienen hegemonía sobre los jóvenes. Además, al decir de Margulis y Urresti (1998), la condición juvenil está relacionada con la heterogeneidad económica, social y cultural que se vivencia, dado que de este modo existen distintas maneras de ser joven. 
En un planteo similar, Brito (1996) sugiere que la juventud constituye una condición social con cualidades específicas que se expresan de distintos modos según las características sociales de cada sujeto. Es por ello que nos encontramos ante la presencia no de una juventud, sino de las juventudes. Al respecto, Margulis y Urresti (1998) señalan que no existe una única juventud. Por el contrario, las juventudes son múltiples y varían según las características de clases, el lugar en el que viven y la generación a la que pertenecen. Los autores plantean que:
«Juventud es un significante complejo que contiene en su intimidad las múltiples modalidades que
llevan a procesar socialmente la condición de edad, tomando en cuenta la diferenciación social, la
inserción en la familia y en otras instituciones, el género, el barrio o la micro cultura (Margulis y
Urresti, 1998, p.4).»
Según Dávila León (2004), la definición de la categoría juventud implica lo juvenil y lo cotidiano. Lo juvenil alude al proceso psicosocial de construcción de la identidad y lo cotidiano al contexto de
relaciones y prácticas sociales en las que se lleva a cabo el mencionado proceso, sustentado en
factores ecológicos, culturales y socioeconómicos.
Particularmente en la sociedad actual, según Margulis y Urresti (1998), se concibe a la condición de
juventud como un modo particular de estar en el mundo, o en la vida. Al respecto, un aporte relevante
lo realiza Cháves (2009), quien a raíz de una exploración de las distintas teorías sobre juventud,
expresa que la misma es pensada por distintos investigadores como una manera que posee la sociedad y la cultura de vivir una porción de la vida, desde distintas situaciones y posiciones sociales. En este sentido, distintas investigaciones realizadas muestran un avance en el acuerdo, en el ámbito de las ciencias sociales, de concebir a la juventud como una categoría analítica que adquiere sentidos y significados específicos al ser analizada dentro del mundo social. Es dentro de este marco que se podrá hacer una explicación acerca de lo que es ser y estar joven en un tiempo y lugar determinados; lo que será concebido como juventudes (Cháves, 2009).

Juventud, moratoria social, estatus social y habitus

La juventud desde los siglos XVIII y XIX empieza a ser considerada como una capa social que tiene
algunos privilegios, tal como un tiempo de permisividad. Lo que estaría dando cuenta de lo que se
conoce como moratoria social. La que según Trujillo y otros (2002), alude al tiempo intermedio en el
que los jóvenes, primordialmente los de clase media y alta, retrasan los compromisos, tales como el
matrimonio, y tener hijos, destinando mayor tiempo para el estudio y la capacitación.
Esto generalmente se da por el hecho de tratar de sobrevivir en un mundo en el que reina la competencia, por lo que se requiere mejor y mayor capacitación y preparación en lo referido a la educación. Estos grupos, según Margulis y Urresti (1998) y Gallego y Granada (2008), son cada vez más numerosos y van definiendo sus características culturales propias. Igualmente, considerando lo expuesto por estos autores, esta noción de moratoria social significa un incremento de la diferenciación social y de la exclusión social, dado que no todos los jóvenes de todas las clases sociales pueden acceder a esta moratoria. La que se corresponde con la juventud paradigmática, representada mediante una abundancia de símbolos en el ámbito mass-mediático. El que muestra al sujeto bello, que viste la ropa de moda, deportivo, alegre, despreocupado y ajeno a las  responsabilidades de la vida, a las exigencias, a los conflictos económicos, al trabajo y a la familia. Este es el modelo de joven que se resalta desde los medios de comunicación, y el que posibilita la emisión de signos sociales denominados: juventud.
Dichos signos se inclinan hacia la constitución de un conjunto de características relacionadas con el
cuerpo, con la vestimenta, con el arreglo, y habitualmente son mostrados, a la sociedad, como modelo
de todo lo que es meritorio de deseo.
Por el contrario, los integrantes de los sectores populares tendrían limitadas las condiciones para
acceder a la moratoria social mediante la que se define la condición de juventud. Lo anterior sucede,
dado que éstos deben ingresar tempranamente al mundo laboral, a trabajos más duros y menos
atractivos. Además, generalmente asumen responsabilidades y obligaciones familiares a menor edad
que los jóvenes de clases medias o altas. No cuentan con el dinero y por ende con el tiempo para tener un período más o menos prolongado con menores obligaciones.
Si sólo nos centráramos en esta perspectiva, pareciera que únicamente pueden ser considerados
jóvenes aquellos sujetos que forman parte de sectores medianamente acomodados. “Los otros
carecerían de juventud” (Urresti y Margulis, 1998, p. 4).
Considerando esta realidad, no se puede dejar de considerar que los jóvenes crecen y se desarrollan en el marco de una sociedad capitalista, en la que tiene lugar un sistema de posiciones. En este sentido, al decir de Martín Criado (1998), se entiende a la estructura social como un sistema de posiciones.
“Estas posiciones se hallan en relación unas con otras –forman un sistema-” (Martín Criado, 1998, p.
72). Las posiciones se encuentran jerarquizadas. Las relaciones que se dan entre las mencionadas
posiciones constituyen relaciones de orden, de dominación.
En esta sociedad en la que se desarrollan los jóvenes, según Marx (1867, en Martín Criado, 1998) se da una división entre los que tienen los medios de producción (la burguesía) y los que deben vender su fuerza de trabajo (el proletariado). La relación que los une y que a su vez los separa es el capital. Este último, entendido por Marx como un capital económico, constituye una relación social que determina la apropiación diferencial por los sujetos del producto socialmente elaborado. Pero también, considerando la perspectiva de Bourdieu (1980b, citado en Martín Criado, 1998), se puede ver que los jóvenes se diferencian en función del capital cultural, escolar, social y simbólico, que poseen; ya que en esta sociedad capitalista no hay un acceso igualitario ya sea a la educación, a la posibilidad de realizar viajes, de ir a un cine, etc. No todos los jóvenes pueden acceder a esto.
Dentro de este marco, desde la visión de Bordieu (1980b, citado en Martín Criado, 1998), se entiende al concepto de capital como una relación social que delimita la apropiación desigual de recursos. Este
autor concibe que el concepto de capital es inseparable del de mercado, el que es concebido como un
sistema de posiciones en relación con un tipo de capital. Desde una relación de capital se jerarquiza a
los sujetos, concediéndoles un valor distinto. En este sentido, Martín Criado (1998) expresa que “un
mercado es un campo de valor y un sistema de dominación” (p. 73).
En este sistema se forman y crecen las juventudes; y en esa constitución del sujeto joven no incide
solamente su posición actual, sino que este es producto de la historia de todas las posiciones anteriores integradas a modo de un habitus. Es decir, que esas posiciones se incorporarán a manera de esquemas de percepción, de acción, de apreciación, lo que les permitirán desenvolverse a los jóvenes en el mundo, de un modo particular. El hábitus, al decir de Martín Criado (1998), constituye la clase incorporada. Es el aprendizaje que el joven hará del espacio social y de las posiciones que tiene en éste; lo que está hecho cuerpo (es decir que no pasa por el plano consciente, sino que está
incorporado).
Estos esquemas de producción de percepciones, apreciaciones y prácticas son distintos para todos los individuos, dado que obedecen a la trayectoria social, al conjunto de posiciones ocupadas en las
distintas instituciones sociales y a la posición social familiar. “A cada posición distinta le
corresponderán distintos universos de experiencias, ámbitos de prácticas, categorías de percepción y
apreciación: la inmersión en mundos de experiencias distintos produce sujetos distintos” (Martín Criado 1999, p. 77). Considerando lo anterior se puede decir que las distintas maneras de vivir y de estar en el mundo por las que transita cada joven, produce jóvenes distintos. Al decir del autor, el concepto de habitus es el que nos permite entender el hecho de que sujetos que tienen trayectorias sociales diferentes, a la vez que realizan prácticas distintas en la misma posición. Esto a su vez, al decir de Dávila León (2004), supone la posibilidad de considerar a la juventud como una etapa de la vida que posee oportunidades y limitaciones que les son propias, entendiéndola no solamente como un período de moratoria y de preparación para el desarrollo de una vida adulta y el desempeño de roles definidos.
Considerando lo expuesto con anterioridad, resulta importante pensar que en esta sociedad capitalista, en la etapa actual, abunda el desempleo y la exclusión; y por ende, la moratoria social, debe afrontar nuevos desafíos. Esto alude a que muchos jóvenes de clases populares tienen mucho tiempo libre, pero este no es un tiempo de disfrute y de ocio. Sino que se dispone del mismo debido a la falta de trabajo, lo que afecta en gran medida a los sectores jóvenes. Este tiempo puede ser descripto como un tiempo de sufrimiento, angustia, impotencia, culpa, que puede causar la marginalidad, la delincuencia o la desesperación (Margulis y Urresti, 1998).
Por otra parte, estos nuevos desafíos que debe enfrentar la moratoria social, también refieren a que en aquellos sectores en los que se tiene la posibilidad de estudiar, el período de formación tiende a ser mayor debido al aumento de la complejidad en el ámbito del conocimiento, y por el hecho de que
quienes egresan del sistema educativo no tienen asegurado una inserción laboral inmediata. El futuro
se vuelve incierto.
Por último, teniendo en cuenta lo expresado sobre moratoria social, estatus social y habitus, se puede
ver que los jóvenes de distintas clases sociales construirán socialmente una condición distinta de
juventud.

Juvenilización

Di Segni Obiols (2002) plantea que sumado a este futuro incierto, los jóvenes se encuentran con adultos que no son capaces de asumir su rol con responsabilidad y seguridad. Por el contrario, muchos adultos aspiran a tener no sólo el cuerpo de los jóvenes, sino también su mismo estilo de vida (Obiols y Di Segni Obiols, 1993). Estos aportes y la realidad observada, hacen pensar que en esta sociedad capitalista, se presenta la juvenilización como un modelo mediante el que se extiende el consumo de los signos juveniles.
Las condiciones externas, de la simbolización de juventud que se hace, son las que se pueden convertir en producto o en objeto de una estética deseable por los adultos para alargar en el tiempo la
apariencia de juventud. Así, “la juventud-signo se convierte en mercancía, se compra y se vende,
interviene en el mercado del deseo como vehículo de distinción y legitimidad” (Margulis y Urresti,
1996, p. 17).
Este proceso de juvenilización, da lugar al desarrollo de la cultura de la imagen y a la distinción de lo
juvenil fetichizado por los lenguajes influyentes y poderosos de la sociedad de consumo.
Los medios masivos de comunicación conforman un circuito de imágenes con el que todas las personas interactúan permanentemente. Estas imágenes se vinculan al mundo juvenil, mostrando pautas estéticas, estilos de vida, consumos, gustos, preferencias, looks, etc., y estas son vendidas como señales de modernización.
Según Margulis y Urresti (1996), estos acontecimientos se vinculan con el proceso de juvenilización, el que representa una encrucijada epocal, ligada a un espacio social influido por la publicidad,
hipersecularizado, estetizado y medicalizado. En este contexto se hace notable el rechazo que
producen las marcas en el cuerpo (por ej.: arrugas), y el miedo a la evocación de la muerte, vinculado
con un deterioro de los lazos sociales e institucionales y los compromisos con lo público. Por el
contrario, se acrecienta la tendencia a la sobrevaloración de lo privado y del bien personal. Así, se
aspira a acceder a productos tecnológicos y a rutinas destinadas al cuerpo, ofrecidas por el mercado,
tales como: gimnasia, dietas, cirugías, esteticistas, etc. Este mercado utiliza imágenes de jóvenes
juveniles, como signos e íconos de identificación para poder vender todo tipo de mercancía. De este
modo se promueve la búsqueda de un cuerpo inalterable, perfecto, estilizado y bello. Favoreciendo en
muchos casos la labilidad de los vínculos, ya sea con los hijos, parejas, amigos, dada la dedicación del tiempo que se le otorga al cuidado del cuerpo.
Esta necesidad de ser joven por parte de las personas adultas, no forma parte de la juventud; si no que la moda de la juvenilización hace que los sectores que quieren ser parte de ella debiliten la cadena de la historia de su propia temporalidad, simulando ser joven. Esto de algún modo impacta en la constitución de la personalidad de los jóvenes, dado que crecen en un sistema en el que se tiende
hacia la homogeneización; donde pareciera que la ley es que todos deben cumplir con el modelo
de juventud y de perfección.
El sistema de la moda, la cultura del consumo y determinados órdenes discursivos impartidos por la
publicidad, son factores que inciden duramente en la reproducción de las dinámicas clasificatorias,
presentes en la sociedad. De manera implícita se transmiten criterios normativos acerca de qué es
deseable y de qué tiene prestigio.
En este contexto en el que la publicidad exalta un modelo de distinción y estilización, se construye
un joven tipo. Este es un producto que se muestra sonriente, triunfador, seguro de sí mismo, a la
moda, etc. A este joven, Margulis y Urresti (1998) y García y Gallego (2008) lo llaman joven del mito.
Este es un joven que va de fiesta en fiesta, que dispone de todos los bienes, mujeres, entre otros. Este joven es un estereotipo sobrevalorado por la publicidad, por el mensaje publicitario y por otro tipo de discursos. Es un joven ideal, legítimo, heredero, que tiene todas las cualidades que los grupos
dominantes definen como las características ideales para la reproducción de la vida, para el patrimonio y la posición social. Del planteo anterior se puede pensar que a la categoría de joven ideal, legítimo, heredero pueden acceder generalmente los jóvenes acomodados económicamente, y no así los jóvenes de sectores sociales bajos. A partir de esto se puede suponer que los distintos tipos de jóvenes tienen distintos tipos de legitimación social.

El encuentro con el otro en la juventud

En la actualidad, parecen ser más carentes e inestables los espacios de encuentro con el otro. Los que cada vez con la vorágine con que se vive en los tiempo actuales, se vuelven más fugaces, frágiles e incluso ilusorios, dado que esos espacios de encuentro suelen estar representados por alguna red social, tal como: Facebook, Twiter, etc. Una respuesta a esta realidad, en busca de ese espacio de encuentro real, parecen ser las denominadas culturas juveniles, sub-culturas juveniles, o tribus urbanas (presentes hasta hace poco tiempo) tales como: cuarteteros, rockeros, floggers, cumbieros, skaters, emos, entre otros. Entendidas todas ellas, según aportes de Feixa (1995), como el conjunto de modos de vida y de valores, manifestadas por colectivos generacionales respondiendo a sus situaciones de existencia social y material. Al respecto, Reguillo (2000) plantea que los jóvenes en el mundo forman grupalidades diferenciadas e identitarias que se definen y constituyen en función de banderas, objetos, creencias, estéticas y consumos culturales que cambian según el nivel socioeconómico, las regiones y el nivel de escolaridad, entre otros. En estos grupos parecen tener un contacto cara a cara, cuerpo a cuerpo y contactos en masa donde se suelen congregar multitudes.
Por su parte, Gallego y Granada (2008) plantean que desde la cultura neotribal el joven tiene una doble oposición: por un lado se opone al proceso de juvenilización que propone la industria cultural y por otro lado se opone a las propuestas sociales y culturales del joven heredero. Este es un imaginario que no es alcanzable para los sectores bajos, además está desvinculado de la conflictividad social, de la pobreza, del desempleo y de la exclusión.
Según los autores, agruparse con sus iguales es una manera de lograr identidad, pertenencia y
reconocimiento, ante la rigidez y el enclaustramiento social. Ante la corporización que excluye al
heredero, se amparan en entornos simbólicos de identidad auto-creados y propios.
La tribalización, y se puede decir que las culturas y sub-culturas juveniles, son una lucha simbólica
contra el modelo de estilos y estéticas fugaces, inestables y globalizantes que impone el sistema. Cada grupo tendrá su cultura, su punto de encuentro, sus gustos, sus características, sus ritos, etc.
Para finalizar, teniendo en cuenta lo expresado por Gallego y Granada (2008), se puede decir que la
juventud, entre otras cosas, es un hecho socioeconómico, psicosocial y sociocultural.

Conclusiones

A partir de lo expuesto en el desarrollo y considerando los aportes teóricos de los distinto autores
tratados, se observa que las consideraciones sociales en lo referido a ¿qué es ser joven?, de alguna
manera excluyen a aquellos jóvenes que no cumplen con esas categorizaciones y expectativas. Tal vez lo descripto anteriormente sucede dado que desde el sistema imperante se relaciona a la juventud con un producto, una imagen bella, esbelta, que puede acceder a una moratoria social; y lo real es que no todos los jóvenes cumplen con ese modelo, ya sea por la situación económica o por gustos y
necesidades personales… Además, con la incertidumbre económica que se vive en estos tiempos,
también es importante considerar que la moratoria social produce interrogantes que no son fáciles de
responder debido a la presencia de un gran incremento del desempleo en los mercados de trabajo, de
un futuro inestable, del abandono de estudios por problemas económicos, y de la prolongación del
tiempo de estudio sin que este asegure una inserción laboral…
Es por ello que considero que la juventud es una construcción en la que lo social adquiere mucha
importancia. Cada joven se construirá de una manera distinta, dependiendo de su habitus social, de si
ha tenido un tiempo de moratoria social o no, de su clase social, de sus experiencias de vida…
Dentro de este marco, pienso que es importante tener en cuenta que (según Gallego y Granada 2008) la propaganda y los medios masivos de comunicación como constructores de sentido y conquistadores de los espacios públicos y privados, producen mensajes supuestamente neutros que de manera implícita o explícita imponen normas para el logro de la distinción y del prestigio; y esto influye en la constitución de las juventudes. El relato publicitario como señales de identidad juvenil está representado por las posturas, los peinados, los adornos, los gestos, el lenguaje, etc. Además, la trascendencia de la mercancía, de juventud-signo, crea una idea de joven relacionada con el consumo, dando lugar al joven-mito caracterizado por ser empresario, deportista, insufrible, seducible, sin incertidumbre. Los medios de comunicación lo muestran como que vive esta etapa sin conflictos.
Aquí pienso que ante estos mensajes que reinan en el sistema, muchos jóvenes tal vez sienten que no son parte de esa juventud, lo que causa incertidumbre, fragilidad, angustia, incomprensión, exclusión, etc. Dado que el sistema muestra un modelo de juventud que es el aceptable. Modelo del que muchos jóvenes provenientes de sectores económicos bajos no pueden formar parte. Además se ha dado una fragilidad en los vínculos con los otros: adultos, padres, amigos… Cuestiones que creo que de alguna manera estos jóvenes tratan de resolver formando parte de distintos grupos llamados
OBSERVATORIO DE COMUNICACIÓN CULTURA Y SOCIEDAD 5TO – PROF. VAZQUEZ
culturas juveniles, sub-culturas o en algún tiempo (no tan lejano) también se conoció a las tribus juveniles.
Haciendo de estos grupos un espacio de encuentro, cara a cara, cuerpo a cuerpo; en el que cada uno
tiene su rito, se sienten identificados y se mueven en función de sus gustos y preferencias.
Es por ello que considero relevante, para que tenga lugar un desarrollo armónico (si se quiere) de la
juventud, que (entre otras cuestiones) se promueva la aceptación de los distintos estilos,
pensamientos, puntos de vista, gustos, vestimentas, peinados, preferencias, etc. Es decir, resulta
relevante que se permita que los jóvenes elijan, que se cree un espacio de diálogo y escucha (cara a
cara) dado que esto permitirá una vivencia de la etapa de juventud de una manera más placentera.
Referencias
Cháves, M. (2009). Investigaciones sobre juventudes en la Argentina: estado del arte en ciencias
sociales 1983-2006. Papeles de trabajo. Revista electrónica del Instituto de Altos Estudios Sociales de
la Universidad Nacional de General San Martín, Buenos Aires, 2, (5).
Dávila León, O. (2004). Nociones y espacios de juventud. Adolescencia y juventud: de las nociones a los abordajes. Revista última década, Santiago, 12, (21).
Di Segni Obiols, S. (2002). Adultos en crisis, jóvenes a la deriva. Buenos Aires: Noveduc.
Feixa, C. (1995). Tribus urbanas y chavos banda. Las culturas juveniles en Cataluña y México. Nueva
Antropología. UAM-ACIESAS, 15, (p.73).
Gallego, E. y Granado, P. (2008). Jóvenes, Culturas y Universidad. ¿Desde dónde se aprende? Revista académica e institucional, 58. Extraído el 27 Abril, 2012
de http://www.ucpr.edu.co/paginas/revista58/jovenescultura.htm
Margulis M. Y Urresti M. (1998). La construcción social de la condición de juventud. En H. Cubides; M.
Laverde y C. Balderrama (Ed.). Viviendo a Toda. Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades, (pp 3-21). Bogotá: Siglo del Hombre.
Margulis, M.; Urresti, M. (1996). La juventud es más que una palabra. Ensayos sobre cultura y juventud (Cap 1). Buenos Aires: Editorial Biblos.

domingo, 5 de mayo de 2019

Semana 10: Evaluación grupal primer trimestre

Trabajo de investigación con estudio de casos

Pasos:
A. Problematización del entorno sociocultural: mapeo territorial y actores sociales.

B. Identificación y elección del grupo u organización social a intervenir.

C. Desarrollo del Contenido del informe a presentar:

1-Caratula: Materia, Año, Profesor, Titulo o tema del trabajo, Integrantes y división de trabajo (especificar que tareas realizó cada integrante)

2-Tema/problema del trabajo. Identidad de las organizaciones sociales de nuestra comunidad. Desarrollo teórico: Investigar ¿Qué son las organizaciones Sociales? Objetivos. Características. Imagen e identidad. Componentes de la identidad.

3- Introduccion y breve descripción del trabajo a realizar e institución a intervenir

4-Objetivos: ¿para qué se quiere hacer?

5-Metodología: ¿cómo se va a hacer? Elegir herramientas de relevamiento: encuesta; entrevista; observación; registros fotográficos y si hubiera; criterios de análisis de materiales documentales (documentos de las organizaciones, notas periodísticas; entre otros). Formulación de preguntas disparadoras para el inicio de la investigación. Entrega 1er informe lunes 13 mayo 

6-Análisis y debate sobre el relevamiento realizado. Desgrabar de entrevistas. Resultado de encuestas en gráficos. Elección de fotos para el registro.

7-Análisis, síntesis y/o conclusiones. Analizar significa descomponer un todo en sus partes constitutivas para un examen profundo. El análisis surge más del marco teórico construido que de los datos concretos obtenidos. La síntesis es la conclusión final, el resultado que engloba dentro de sí todas las apreciaciones que se han venido haciendo a lo largo de todo el trabajo. Producción del informe final.
Entrega de informe final manuscrita o impresa. Semana del 20 al 24 de mayo.
Formato de presentación para socializar; programa de radio. Afiches. Cuenta de Facebook o Instagram. Blog. Video.


¿Qué es una pregunta disparadora? 

Aquella que da lugar a otras preguntas iniciando con ella el diálogo y la discusión sobre un tema.

Preguntas disparadoras sobre la organización: ¿por qué creen que la gente participa en estos espacios?; ¿cómo creen que funcionan en términos de toma de decisiones?; ¿cuál es la relación entre estos grupos, la comunidad y los estados municipales provinciales o nacionales?; ¿conocen personas que participen en estos espacios?

Para investigar: ¿desde cuándo existen estas instituciones y cómo han variado en su historia? (Dimensión de la historicidad de los procesos organizacionales);

Para entrevista: Preguntas disparadoras sobre la identidad de estas ONG ¿Qué Hacen? ¿Para Quién es? ¿Cómo Lo Hacen? ¿Con Qué Objetivos? ¿Por Qué? ¿Dónde? ¿Qué No Quieren O No Pueden Hacer? ¿Para Quiénes O Con Quiénes No Quieren Trabajar? ¿Qué Procesos O Contextos Le Dieron Sentido A Su Surgimiento? (Los Momentos De Origen) ¿Por Qué Los Miembros De La Comunidad Deciden Participar En Ellas? ¿Quiénes Participan (En Términos Etarios, ¿Sociodemográficos, Etc.)? (Las Dinámicas De Funcionamiento Institucional);

Para encuesta: ¿cómo son miradas las organizaciones en estudio por otras organizaciones y por la comunidad externa a ellas? (La identidad de la institución en términos de cómo se construye y es construida).

Semana 9: Mapeo de actores sociales, territorial y de relación.

Mapeo de territorios

Es una herramienta de indagacion/investigación que nos permite identificar qué "pasa" en un territorio, tanto sea material como simbólico -qué representan ciertos lugares para ciertos actores- ademas, permite desnaturalizar esas representaciones o problematizar el terriotrio (problematicas urgentes, comunes, invizibilizados)

Actores sociales: pueden ser individual o colectivo; un individuo, un grupo, una organización o institución en un escenario complejo. El actor social es un "otro" con quien nos encontramos en una relación de interacción de cualquier tipo (privada, estatal, sociedad civil)

Ejemplos: Escuela, comedores,  Sociedades de Fomento, Cooperativas, jóvenes, adultos, estudiantes.







Preguntas disparadoras para elaborarlas:
¿qué actores sociales se ubican en le territorio? ¿qué espacios ocupan? ¿cuáles son sus lugares de encuentro y socialización? ¿por dónde circulan? ¿qué recorridos realizan?
¿cuáles son sus modos de apropiación (qué hacen en el lugar)? ¿ qué fronteras simbólicas o fisicas poseen el territorio (vías de tren, descampados, partes del barrio)? 
¿Cuáles son los espacios con una problemática? ¿a qué actores sociales afecta?

Mapeo de Actores Sociales: nos permite identificar y caracterizar una diversidad de grupos sociales existentes en el escenario que vamos a intervenir.



Mapeo de Relaciones o Redes: nos permite graficar y describir las realciones que establecen entre sí diferentes actores sociales que comparten un mismo espacio (comunidad).















Fuente: MAPEAR ACTORES, RELACIONES Y TERRITORIOS. Una herramienta para el análisis del escenario social. Algranati, Santiago Bruno, Daniela Iotti, Andrea. Cuadernos de cátedra No. 3. Taller de Planificación de Procesos Comunicacionales Facultad de Periodismo y Comunicación Social UNLP 2012 

domingo, 21 de abril de 2019

Semana 8: Métodos y técnicas etnográficas

Métodos para investigar

1. “ETNOGRAFÍA”

Es el estudio personal y de primera mano en las comunidades que se conoce como TRABAJO DE CAMPO:

El investigador se traslada al lugar propio de los actores. Implica convivencia y estadía regular.
Exige esfuerzo y disciplina para recoger los datos.
Objetivo: registrar, conocer, describir y explicar la realidad sociocultural de una comunidad. Demanda el uso de técnicas específicas, cualitativas y cuantitativas.

Actividades previas: 

Elección del lugar con referencias históricas y geográficas.
Diseño a grandes rasgos de la recolección de datos.
Buscar la residencia e identificar las normas de acceso a la institución.

Herramientas: 

Notas de campo El Diario de campo Cámaras fotográficas, grabadores, filmadoras.

Las técnicas etnográficas: 

Cualitativas: tienen como objetivo la “descripción-interpretación”
►Observación participante
►Entrevista a informantes.

Cuantitativas: tienen como objetivo “identificar tendencias” en las conductas. Trabaja con información y datos.
►Encuestas, cuestionarios y censos.

Los Registros: 

El registro alude a dos procesos: las formas de registrar y el dato o información.
El registro no da cuenta de todo lo que sucede, es un “recorte” de lo que el investigador considera relevante.

Utilidad del registro: almacena y preserva información, permite seguir el proceso de apertura del campo y del conocimiento respecto del tema.

Formas de registro: 

a) En el transcurso de los hechos: usa el grabador, nota de campo, fotografía. Tiene limitaciones.
b) Con posterioridad: requiere de la práctica de la memoria, la asociación y la atención en el campo.

El Dato: 

a) Puede registrarse sólo aquello relacionado con el tema.
b) Registra todo y establece luego las relaciones, si las hubiera.
c) Debe diferenciar entre el dato “observado” y el “ informado”.
d) Elementos básicos: espacio/tiempo/personas/actividades

El registro no es una recopilación de información que quedará relegada hasta finalizar el trabajo de campo sino un material que cimentará la próxima visita,… resignifica todo lo actuado hasta el momento… el registro es una herramienta que puede inducir a reformular el contenido y los canales de los futuros encuentros. (Guber, 2011:107-108)

LA ENTREVISTA CON INFORMANTES 

La Entrevista es una situación cara a cara, para obtener información haciendo preguntas sobre un tema: es una estrategia.
Tiene variantes: dirigidas (estructuradas, en base a un cuestionario) y etnográficas o no directiva. Entrevista etnográficas: es una relación social que consiste en conversar y escuchar. El contacto visual es fundamental para establecer una relación de confianza y proximidad.

El relato del informante permite: conocer los hechos y su opinión sobre ellos; comprender la relación entre ubicación social del informante y su interpretación de los hechos; conocer las categorías, valores y creencias colectivas.
No se busca que “diga” cuáles son sus valores o normas sino se busca “captarlas” en el discurso.

LA ENCUESTA 

Se utilizan en los estudios donde las unidades de análisis son las personas individuales se realizan en base a cuestionarios estructurados existen tres formas para aplicar los cuestionarios: 

 CUESTIONARIOS AUTOADMINISTRADOS: los encuestados completan el formulario.
 POR ENTREVISTA CARA A CARA: el entrevistador aclara las dudas de sentido de las preguntas. Debe estar familiarizado con el cuestionario.
 ENCUESTAS TELEFÓNICAS: son más baratas.

IMPLICA LOS SIGUIENTES PASOS: 

1. Construcción del Cuestionario
2. Elección de la muestra
3. Recogida de datos
4. Análisis de los datos




viernes, 19 de abril de 2019

Semana 7: Identidad y comunicación

IDENTIDAD:

UNA PRIMERA DEFINICIÓN
CONJUNTO DE RASGOS PROPIOS DE UN INDIVIDUO O
DE UNA COLECTIVIDAD QUE LOS CARACTERIZAN
FRENTE A LOS DEMÁS .
CONCIENCIA QUE UN A PERSONA TIENE DE SER
EL LA MISMA Y DISTINTA A LAS DEMÁS.

Transpolando estas ideas del plano individual al colectivo, podemos afirmar que la identidad
de una organización o de un proyecto es, entonces, su personalidad, es decir, el conjunto de características, valores y creencias con las que se autoidentifican y autodiferencian de otras instituciones o proyectos más o menos similares. 

En otro plano, la identidad alude a una cierta conciencia respecto de estos rasgos propios que la constituyen como lo que es y como diferente a las demás, como lo que no es.

De hecho, si interrogamos a los miembros de una organización acerca de la identidad institucional, seguramente nos ofrecerán respuestas a algunas o todas de las siguientes preguntas:

¿QUÉ HACEN? ¿PARA QUIÉNES?
¿CÓMO LO HACEN? ¿CON QUÉ
OBJETIVOS? ¿POR QUÉ?
¿DÓNDE? ¿QUÉ NO QUIEREN
O NO PUEDEN HACER? ¿PARA
QUIÉNES O CON QUIÉNES NO
QUIEREN TRABAJAR?




CONSTRUIMOS NUESTRA IDENTIDAD
COMO ORGANIZACIÓN CUANDO
PONEMOS EN COMÚN NUESTRAS
PERCEPCIONES, IDEAS, PUNTOS
DE VISTA SOBRE QUÉ HACEMOS,
POR QUÉ, CÓMO Y QUÉ BUSCAMOS
LOGRAR CON ELLO.

IDENTIDAD : DEFINICIÓN

DESDE UNA PERSPECTIVA
COMUNICACIONAL
ES EL CONJUNTO DE ATRIBUTOS PROPIOS DE
UNA ORGANIZACIÓN O DE UN PROYECTO SOCIAL
QUE LOS CARACTERIZAN Y DISTINGUEN FRENTE
A OTROS; LA IDENTIDAD CONSTITUYE UN
BIEN INTANGIBLE EN PERMANENTE
(RE-)CONSTRUCCIÓN POR SUS INTEGRANTES.

Personas y organizaciones, una interacción permanente

Las organizaciones se encuentran íntimamente relacionadas con la necesidad humana de
cooperar como medio para alcanzar fines (personales, colectivos, sociales) que debido
a nuestras limitaciones biológicas, físicas, psicológicas y sociales no podríamos alcanzar
de manera individual o aislados. Por ello, las personas nos agrupamos bajo acuerdos o ideas compartidas, buscando trazar planes y emprender acciones que nos acerquen a nuestros objetivos.

Pero no sólo las personas formamos las organizaciones, también somos formadas por ellas. Pensemos en el socio fundador de una OSC que trabaja a la par de la base de la organización: en el intercambio cotidiano,
el socio fundador transforma la estructura organizacional, al mismo tiempo que es transformado por ella. Es decir que las personas forman y son formadas, construyen y también son construidas por la organización.

En ese ida y vuelta constante entre actores institucionales y entre un grupo y el marco organizacional, se da forma a la identidad.

LOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACIÓN CONSTRUYEN LA IDENTIDAD INSTITUCIONAL Y ÉSTA, A SU VEZ, INFLUYE EN ELLOS EN TANTO PARTES DE ESE TODO.









Si, por ejemplo, una organización se propone identificar sus valores y definir qué significa cada uno de ellos en el marco del trabajo que realiza, estará trabajando en el plano de la identidad, es decir, en los atributos que la convierten en lo que es y la diferencian de lo que no es. Si esa misma organización le encarga a un asesor externo un estudio para verificar cuáles son los dos valores principales con los que los asocia la comunidad en la que se desempeñan, el trabajo estará centrado en el aspecto de la imagen.

IMAGEN

PROVIENE DEL LATÍN IMAGO QUE SIGNIFICA
“IMAGEN MENTAL” O REPRESENTACIÓN MENTAL
LIGADA A LO IMAGINARIO Y A LA MEMORIA.

IDENTIDAD

CONCEPTO CLARO Y NÍTIDO DE UNO MISMO.
AUTOCONOCIMIENTO DE LAS PROPIAS
CARACTERÍSTICAS O PERSONALIDAD.

LA DIFERENCIA PRINCIPAL ENTRE IMAGEN E IDENTIDAD ES QUE LA PRIMERA INVOLUCRA DOS ACTORES: UN SER “IMAGINANTE” Y ALGO “IMAGINADO”, MIENTRAS QUE LA SEGUNDA SE CONCENTRA EN UN ACTOR; ES “HACIA DENTRO”.


Bibliografía

Angélica Enz. Valeria Franco. Vanesa Spagnuolo. Manual de comunicación para organizaciones sociales: hacia una gestión estratégica y participativa. Capital Federal: Asociación Civil Comunia. 2012.

Semana 6: Tensión entre la comunicación instrumental y vincular

Normalmente suele utilizarse el término información como sinónimo de comunicación,
pero no son exactamente lo mismo. La información contiene dentro de sí la posibilidad de transmitir un mensaje de un lugar a otro.
Por ejemplo, desde la televisión una noticia nos llega o leemos en el diario un artículo o bien escuchamos lo que el locutor nos dice desde la radio. En estos casos existe un agente (emisor) que transmite un mensaje dirigido a un receptor.

Si lo observamos con detenimiento, podemos empezar a preguntarnos si aquí hay o no comunicación. ¿Por qué? Porque la comunicación supone un intercambio, un encuentro entre quienes al principio eran emisor y receptor para que ambos alternen constantemente sus roles, expresándose y escuchando al otro, siendo receptores y emisores varias veces en un mismo encuentro. No alcanza con decir o dar a conocer.
La información no permite, en sí misma, esta capacidad de construir sentidos conjuntamente con otros, de generar diálogo; no hay posibilidad de responder a una noticia, o conversar con una publicidad. 
Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) son un avance interesantísimo Más allá de estas caracterizaciones, lo que identifica a una organización o proyecto social es, sobre todo, su objetivo de cambio social.

Transformar la realidad implica que hay una situación injusta, no deseable para cierto grupo de la sociedad y que hay quienes creen que debería ser de otra manera. Y no sólo eso: se ocupan de que ese cambio ocurra.

Tensión entre la comunicación instrumental y vincular en esta línea. Por ejemplo, al contrario del tradicional diario impreso, ahora, gracias a la versión digitalizada de los periódicos, sus lectores pueden comentar las notas y expresar su opinión. Los blogs permiten no sólo opinar, sino recibir respuesta y entablar conversaciones virtuales con distintas personas.
En este sentido, las nuevas tecnologías facilitaron mucho el cambio de un receptor pasivo a un lector activo, participante y hasta constructor de las ideas.

LA INFORMACIÓN PERMITIRÁ
SENSIBILIZAR, QUIZÁ
HASTA GENERAR CIERTA CONCIENCIA
SOBRE UNA TEMÁTICA. PERO
LA COMUNICACIÓN, SÓLO
VINCULADA A LA DIFUSIÓN DE
INFORMACIÓN, AL CONSUMO,
AL IMPACTO VISUAL, AL
ENTRETENIMIENTO,
¿PERMITE ALCANZAR NUESTROS
FINES SOCIALES?


Si las OSC acotan su comunicación a la difusión, se pierden la posibilidad de desarrollar un potencial muy grande como actores sociales: proponer el diálogo y dar un espacio de expresión a ese “otro” al que se dirigen para poder construir conjuntamente nuevos sentidos.


DECIR LA PROPIA PALABRA YPERSUADIR PARA QUE OTROS NOSSIGAN, ¿SERÁ SUFICIENTE PARACONSTRUIR EL CAMBIO SOCIAL QUENOS PROPONEMOS?

Al hablar de diálogo e intercambio ya no nos referimos al paradigma instrumental o informativo. Superamos esta primera instancia para referirnos a un modelo vincular de la comunicación.
Como su nombre lo indica, esta visión de la comunicación pone el foco en el vínculo, en el encuentro, en el diálogo, en aquello que nos es esencial como seres humanos, y que ya se puso de manifiesto con la definición de la comunicación trabajada anteriormente.

LA COMUNICACIÓN MÁS ACORDE
CON LOS PROPÓSITOS DE
INCLUSIÓN DEL SECTOR SOCIAL ES
AQUELLA QUE CONSTRUYE
INSTANCIAS DE DIÁLOGO Y
CONTACTO, QUE PROMUEVE
EL INVOLUCRAMIENTO, LA
PARTICIPACIÓN Y EL INTERCAMBIO
DE LAS PERSONAS Y LOS GRUPOS.


ASÍ COMO CREEMOS QUE
INFORMAR NO ALCANZA PARA
GENERAR UN CAMBIO
PROFUNDO, LO INDIVIDUAL,
POR MÁS CORRECTO QUE
SEA, TAMPOCO ALCANZA PARA
LOGRAR LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL.



Bibliografía

Angélica Enz. Valeria Franco. Vanesa Spagnuolo. Manual de comunicación para organizaciones sociales: hacia una gestión estratégica y participativa. Capital Federal: Asociación Civil Comunia. 2012.

Semana 5. La comunicación en los proyectos sociales

El sector social

Antes de avanzar, deberíamos acordar qué entendemos por organización de la sociedad civil (OSC). En principio, aclaremos que el término OSC es una de las posibles formas para nombrar este tipo de instituciones, también conocidas como organizaciones no gubernamentales (ONG), organizaciones sin fines de lucro (OSFL), etc. Esta publicación retoma el término organizaciones de la sociedad civil, ya que es una definición que pone el foco en el aspecto distintivo y positivo de este tipo de organizaciones y es el sugerido por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

De la misma manera, al conjunto de OSC se lo conoce como tercer sector, sector sin fines de lucro o sector social.

Pero ¿qué son las organizaciones sociales? Para empezar a adentrarnos en el tema, nos valdremos de la siguiente definición:

SECTOR SOCIAL:

“RED DE ASOCIACIONES INDEPENDIENTES DE CIUDADANOS QUE DEFIENDEN SUS DERECHOS Y RECONOCEN SUS
PROPIAS RESPONSABILIDADES EN EL COMPLEJO , RICO, HETEROGÉNEO Y DESAFIANTE PROCESO DE RESOLVER
LOS PROBLEMAS E INTERESES COMUNES Y ALCANZAR LAS ASPIRACIONES COLECTIVAS.”

Sus objetivos son:

Atender problemáticas sociales, contribuir al bienestar, transmitir valores y reflexionar acerca de la sociedad.

Tal es la lógica del sector social. Las OSC actúan, sienten y viven bajo valores propios; sueñan con su naturalización o incorporación como bienes, como capital para construir otra sociedad. (9)

Características principales de las organizaciones sociales. 

Como forma de incidir en la sociedad, cada OSC determina la temática a la que se va a abocar: educación, trabajo, vivienda, salud. 
Además, tiene definidos sus destinatarios y adscribe a una modalidad específica de intervención para llevar adelante su trabajo: de asistencia directa, de segundo grado, de investigación, de asesoramiento, de capacitación, de financiamiento.

TRABAJAR PARA LA
TRANSFORMACIÓN SOCIAL ES
HACER UN APORTE EN POS
DE UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA
Y EQUITATIVA, TANTO EN
TÉRMINOS SIMBÓLICOS COMO
MATERIALES. (10)

El aspecto material es lo más concreto: que todas las personas tengamos acceso a una vivienda digna, a un trabajo, al alimento para nosotros y nuestras familias. Cuando hablamos de términos simbólicos nos referimos a los aspectos menos tangibles pero sumamente importantes para que haya verdadera inclusión e igualdad de oportunidades: educación, acceso a la información, libertad de expresión, no discriminación.

Bibliografía

Angélica Enz. Valeria Franco. Vanesa Spagnuolo. Manual de comunicación para organizaciones sociales: hacia una gestión estratégica y participativa. Capital Federal: Asociación Civil Comunia. 2012.










domingo, 14 de abril de 2019

Semana 4 - Herramienta de trabajo "Estudio de casos" Factores

El estudio de casos como herramienta de investigación social y de seguimiento de la realidad.

El observatorio requiere un proceso de trabajo, de debate, de análisis, de producción individual y colectiva y por lo tanto de una cadencia de los tiempos de desarrollo de los contenidos que respete la viabilidad del aprendizaje conceptual, cognitivo y actitudinal.

Una de las herramientas posibles para el desarrollo de la estrategia didáctica del observatorio
es el estudio de casos.

El estudio de casos es un instrumento que se centra en una “gran idea” y plantea problemas del
mundo real, estructurado a partir de interrogaciones críticas y trabajo de grupo mediante el
planteo del caso, el desarrollo de su seguimiento y la obtención de conclusiones.

La resolución del estudio de casos conjuga diversos factores:
• la interrogación inicial, ya sea en la forma de “cómo” o “por qué”;
• que el grupo observador no tenga control del acontecimiento;
• que se trate de un hecho contemporáneo.

A continuación se desarrolla una secuencia de las etapas de trabajo que puede utilizarse como formato metodológico para cada uno de los casos que se definan o construyan grupalmente para el análisis en los diversos ejes/problemas durante el recorrido de la materia. El proceso mismo de construcción y desarrollo del diseño será objeto de aprendizaje en simultáneo a los trabajos grupales.

• Planteo y encuadre del objeto/problema de observación e indagación.
• Formulación y problematización del tema a partir del debate grupal.
• Encuadre teórico / metodológico (apertura).

Por ejemplo: El estudio de casos como herramienta de investigación social y de seguimiento
de la realidad.

• Búsqueda y análisis de aportes teóricos iniciales acerca del tema.
• Desarrollo del diseño de investigación: objetivos, metodología, instrumentos de relevamiento
y finalidad.
• Trabajo de campo
• Diseño de instrumentos de relevamiento mediante la producción grupal.
• Breve abordaje para el conocimiento más acabado de las particularidades del objeto de
observación elegido.
• Indicación bibliográfica.
• Recolección de datos e información. Observación directa.
• Análisis y debate sobre el relevamiento realizado.
• Análisis, síntesis y conclusiones.
• Producción del informe final.

Ejemplos de abordaje de los trabajos grupales de indagación

A continuación se esbozan a modo ejemplo los momentos que implica la coordinación de un
proceso de trabajo que favorezca la problematización e indagación de algunos de los ejemplos
planteados previamente.

Caso 1. Asambleas barriales, vecinales, que se organizan en relación a demandas específicas


En la formulación de este ejemplo se recortan como espacio de problematización los modos de organización social que remiten a su anclaje en los contextos locales, y que se estructuran en torno de la categoría de vecindad y coexistencia de los sujetos en tiempo y espacio.

El propósito del trabajo de indagación es favorecer el reconocimiento de las características de estos espacios, los modos en que ellos construyen lazos particulares entre los sujetos que en ellos participan, así como procesos de reconocimiento e identificación que atraviesan las trayectorias de vida de los sujetos.

1º Momento. 
La problematización puede iniciarse mediante de un trabajo grupal en el que se
identifiquen los grupos locales existentes: asambleas vecinales, asociaciones de fomento, entre
otros. Esta identificación puede promover al mismo tiempo la recuperación de las perspectivas
de los estudiantes respecto de estos espacios, a partir de los siguientes interrogantes:
• ¿por qué creen que la gente participa en estos espacios?;
• ¿cómo creen que funcionan en términos de toma de decisiones?;
• ¿cuál es la relación entre estos grupos, la comunidad y los estados municipales provinciales
o nacionales?;
• ¿conocen personas que participen en estos espacios?

A partir de esta problematización inicial pueden seleccionarse la/las instituciones sobre las
cuales se focalizará el relevamiento. Es importante en este momento recuperar como elementos
de la toma de decisiones la viabilidad del acceso a las mismas, así como a miembros de la
comunidad que participen en ellas. También es relevante recuperar el interés del grupo en la
selección de los casos de análisis.

2º Momento. 
Una vez que hemos definido los casos como campo material de estudio, es importante dedicar un tiempo para la construcción de interrogantes que orienten las tareas de relevamiento. Estos interrogantes no remiten en esta etapa a instrumentos específicos, sino a qué nos interesa conocer y comprender de este tipo de organizaciones.

Puede ser útil en este momento recurrir a algunos aportes teóricos que nos permitan adentrarnos en la inscripción social de estas instituciones e incluso a sus variaciones en la historia reciente. En síntesis, en esta etapa el/los grupos construirán una serie de preguntas que guiarán luego el diseño metodológico de la indagación, e irán configurando dimensiones de análisis del objeto de análisis. A manera de ejemplo, se podrían citar los siguientes interrogantes:

• ¿desde cuándo existen estas instituciones y cómo han variado en su historia? (Dimensión de la historicidad de los procesos organizacionales);
• ¿qué procesos o contextos le dieron sentido a su surgimiento? (Los momentos de origen);
• ¿por qué los miembros de la comunidad deciden participar en ellas? ¿Quiénes participan (en términos etarios, sociodemográficos, etc.)? (Las dinámicas de funcionamiento institucional);
• ¿cómo son miradas las organizaciones en estudio por otras organizaciones y por la comunidad
externa a ellas? (La identidad de la institución en términos de cómo se construye y
es construida).

3º Momento.
En esta etapa los grupos se abocarán a las definiciones relativas al acceso de información significativa para la comprensión de los interrogantes planteados. Es el momento en el que se diseñarán los instrumentos de relevamiento tales como: encuesta; entrevista; observación; registros fotográficos y criterios de análisis de materiales documentales (documentos de las organizaciones, notas periodísticas; entre otros).

También tendrán que definirse los criterios para seleccionar a los sujetos que serán consultados a partir de estos instrumentos. Es importante señalar en este punto la relevancia del criterio de accesibilidad a las personas a las cuales consultar.

También es necesario remarcar que en tanto el trabajo supone una exploración sin pretensiones de generalización ni supone en sentido estricto una investigación original, la selección de los casos no se guiará por un criterio de exhaustividad ni representatividad. Ello supondría desplazar el eje pedagógico de la propuesta centrado en el aporte de estas experiencias de interrogación al propio contexto, de relevamiento y análisis de las prácticas comunicativas.

Finalmente, es de suma importancia prestar especial atención a la organización operativa de la etapa de campo, sus tiempos y división de tareas al interior del grupo, de la misma manera que la etapa de relevamiento se construya como un proceso donde haya momentos de encuentro del grupo para valorar los avances y ajustes necesarios a los instrumentos.

4º Momento. 
En esta etapa de desarrollo la tarea del docente consiste en apoyar el trabajo de análisis grupal de la información relevada. Si bien este trabajo resulta complejo, recuperar los interrogantes iniciales construidos en el 2º momento y sistematizar la información aportada por los diferentes instrumentos en torno de cada uno de ellos puede facilitar la tarea.

Existen dos tipos de análisis posibles. Uno vinculado a la recuperación de información más descriptiva respecto de nuestro objeto de estudio, y otro que remite a construcciones interpretativas del grupo en las que se recupera el diálogo con los aportes teóricos que el grupo haya incorporado como relevante durante el proceso de trabajo.

Esta experiencia interpretativa es muy relevante en lo que a la formación en el campo de las ciencias sociales se refiere, en tanto permite reflexionar acerca del estatuto de conocimiento, debatir el carácter de verdad del saber, el lugar de los sujetos en los procesos de construcción de conocimiento, entre otras instancias mediante las cuales de validad el conocimiento.

5º Momento. 
En esta etapa del proceso cada grupo deberá construir una producción que le permita socializar el conocimiento producido, así como plantear posibles interrogantes de continuidad para grupos futuros que aún resultan significativos para profundizar el análisis.

Es importante, tal como se mencionó previamente, que esta instancia adquiera una condición comunicativa significativa para el grupo, no reduciéndose a los requisitos para la acreditación de la asignatura, lo cual implicaría circunscribir la producción a un texto para el docente. Es por ello que pueden destinarse tiempos específicos para la socialización de las tareas grupales al interior del grupo, clase, o de la misma institución.

Finalmente, es relevante que el proceso de síntesis suponga una reflexión respecto del propio
proceso grupal de trabajo, los obstáculos y contextos que intervinieron en la búsqueda, además
de los hallazgos más relevantes del desarrollo de la experiencia.

domingo, 7 de abril de 2019

Semana 3 Comunicación barrial, comunicación comunitaria, comunicación popular


 Comunicación barrial, comunicación comunitaria, comunicación popular



En el escenario local se producen todo el tiempo manifestaciones de la comunicación, en distintos niveles y modalidades. Si uno tuviera la posibilidad de pasarse todo un día, o una semana, observando cómo se da la comunicación en un territorio, podría percibir que por lo menos son tres los niveles de la comunicación donde participan vecinos, vecinas y organizaciones:

1er nivel de la comunicación, que se da en forma espontánea, no planificada, caótica y desordenadamente en muchos casos. 
Ejemplos:
La bocina del auto, el sonido del paso a nivel del tren, las conversaciones callejeras, el saludo en la puerta de la escuela, el gesto para parar el colectivo, el grafiti en la pared de una casa, entre muchas otras formas. 
No hay quien ordene o le otorgue un sentido compartido a todas estas prácticas sociales de comunicación, se dan de hecho a partir de la acción común de todos. Llamaremos a este nivel comunicación barrial o espontánea.

2do nivel de la comunicación, que se da con cierta organización, puesta en común de acuerdos y diferencias, de miradas, que, a pesar de los matices, puede encontrar un lenguaje común para la acción colectiva. Tiene que ver con individuos u organizaciones trabajando en conjunto, diseñando objetivos comunes y planes de acción para llevar adelante en forma acordada y consensuada. 
Ejemplos:
El festejo del Día del Niño, el armado de un boletín barrial, la organización de una protesta para que se mejore la ruta que llega al pueblo, la celebración del aniversario del barrio, por ejemplo. Es donde la comunicación hace prevalecer su raíz de construir lo común, lo compartido. Denominaremos a este nivel comunicación comunitaria.

3er nivel de la comunicación, que retoma las prácticas cotidianas que se dan en el territorio, y que también recupera las experiencias de organización colectiva alrededor de los temas y problemas que perjudican la vida de los pobladores de ese territorio. Y lo hace siendo consciente de los actores que hay en juego, del poder que detentan, de los recursos de comunicación que poseen, y del conflicto que puede provocar con algunos de esos actores tomar una acción determinada, que pueda afectarlos de algún modo. 
Ejemplos:
La acción de los vecinos de un barrio en contra de la instalación de un basural, o de un emprendimiento económico enemigo del medio ambiente, también una campaña contra la violencia de género por parte de las personas de la comunidad ante episodios reiterados o el festejo del dia del niño en lugares carenciados del barrio, por ejemplo, pueden ser parte de estrategias dentro del nivel de la comunicación popular.

Estos conceptos pueden ampliarse a través Barrio Galaxia. Manual de comunicación comunitaria, editado por el Centro Nueva Tierra. 

Actividad
Tomando los ejemplos del 3er nivel, referidos a comunicación popular elabora una intervención posible desarrollando los siguientes puntos:
1-Tema/problema.
2-Personas afectadas.
3-Localización/ zona de influencia.
4-Acciones posibles frente al problema desde los niveles de comunicación.
5-Estrategia comunicacional a realizar. 
6-Resultados posibles.






Semana 2 El observatorio en la escuela secundaria


El observatorio como ámbito de enseñanza y aprendizaje
En esta orientación la comunicación es concebida como un espacio transdisciplinar y multidisciplinar que se vincula directamente con el fenómeno cultural, e involucra lo político y lo social en “su carácter de proceso productor de significaciones y no de mera circulación de información”[1], donde el receptor no es solo un decodificador sino también un productor. (Barbero, 1987)
El diccionario de la RAE (Real Academia Española) define observatorio como “lugar o posición que sirve para hacer observaciones”, y define observar como “examinar atentamente”. Por lo tanto, un observatorio es un lugar desde donde examinar atentamente algo, y por extensión un observatorio social es un lugar desde donde examinar atentamente fenómenos que se presentan en el escenario de acción de la cultura y la sociedad.
En este marco, un Observatorio de Comunicación, Cultura y Sociedad es un espacio organizado que produce conocimiento mediante el trabajo de recopilar, ordenar, analizar e interpretar los fenómenos emergentes de las expresiones culturales y las interacciones al interior de las sociedades, vinculadas ellas al accionar comunicacional. El observatorio como estrategia pedagógica atiende en sí a producir conocimiento sobre dimensiones problemáticas o nodales de una determinada realidad social, así como sobre los modos en que ésta se configura y desenvuelve en el marco de las fuerzas sociales, entiéndase condiciones económicas, políticas y culturales que la condicionan. El observatorio supone tanto el seguimiento de esta realidad específica, el modo en que es concretamente abordada desde el Estado, el mercado, las organizaciones sociales, los medios y los sujetos sociales.
En este sentido, involucra la observación, la construcción de estadísticas, el relevamiento de casos, la sistematización de información específica, entre otras metodologías de trabajo, al mismo tiempo que reconstruye estas realidades; mediante la puesta en juego de la reflexión teórica y la investigación, busca concientizar y aumentar el conocimiento acerca de los dilemas centrales que las atraviesan, asumiendo la necesidad de construir el paradigma del observador sobre la comunicación y las prácticas socioculturales, entendiendo que toda mirada que observa es portadora de sentidos.
Es importante comprender el observatorio como una estrategia didáctica que no debe reducirse a un examen analítico en función de un mero ejercicio intelectual que intenta alcanzar conclusiones en la forma de simples diagnósticos, sino que dicho análisis debe pasar a integrar la estructura formativa de los jóvenes para la acción en relación a la problematización de su cotidianeidad.
La propuesta del observatorio en el marco de la Escuela Secundaria se propone que los estudiantes construyan una perspectiva crítica frente a la cultura y la sociedad y la producción de sentido que de esa relación emerge, en base a la construcción de conocimiento que esos jóvenes desarrollan y han desarrollado en el transcurso de su formación.
La propuesta del Observatorio de comunicación, cultura y sociedad, no se reduce a analizar el fenómeno de la producción mediática en sí mismo sino, por una parte, el vínculo de aquellos procesos de comunicación mediática con aspectos culturales o sociales específicos, y por otra parte analizar las circunstancias propias de las manifestaciones culturales y sociales y su relación con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación considerando como afirma Martín-Barbero, “los procesos de comunicación son procesos culturales.”[2]
Estos procesos no son transparentes ni siempre visibles dado que en su forma simbólica la comunicación es una expresión que en su interior es habitada por “una opacidad relativa”, no siendo totalmente observable, visible y legible. De aquí que el objetivo del observatorio sea penetrar en dicha opacidad..[3]
Esta estrategia permite establecer una mirada topológica y temporal de las prácticas socioculturales mediante la identificación y el reconocimiento de localización de los grupos y sus prácticas. Permite así la construcción de un mapa situacional en el que se ordena la información relevada mediante el estudio de casos, entrevistas, estadísticas, observaciones, etc., pudiendo así construir unidades espacio/temporales, donde todo acontecimiento puede ser ubicado en un punto de relaciones dado que los mapas situacionales tienen una dimensión presente y una dimensión histórica. Así mismo, esta construcción de unidades espacio/temporales permite construir coordenadas para los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por ello la búsqueda de un espacio y un tiempo para la observación atenta, la investigación y el análisis de los estudiantes es la plataforma de construcción del Observatorio de comunicación, cultura y sociedad.
En tanto el análisis reflexivo y la búsqueda del pensamiento crítico son constitutivos de la dinámica integradora de la práctica educativa en cada materia en cada propuesta curricular, el observatorio brinda la posibilidad de generar un espacio específico con tiempos particulares para el desarrollo del análisis reflexivo acerca de los contenidos. En ese proceso el observatorio juega su rol de espacio específico para la contención, intercambio, contacto, puesta en común, debate, evaluación e interpretación crítica de los procesos comunicacionales y su creación de sentido al interior de las culturas y en el marco de lo social.
En el Observatorio de comunicación, cultura y sociedad, los estudiantes deberán llevar a cabo la recolección de datos, su estudio e investigación, el ordenamiento, el debate, el trabajo en equipo, el intercambio y la discusión de conclusiones en base a diversos contenidos de análisis que este escenario permite abordar, contenidos que deben tener vigencia y anclaje en lo real, y asegurar la posibilidad de su seguimiento durante el proceso de observación.
El observatorio representa un formato de análisis activo, investigación y reflexión del escenario cultural, social, económico y político en el marco del proceso comunicacional que lo involucra, con el propósito de identificar las imbricadas relaciones entre estas realidades, sus intencionalidades, lenguajes, significados y discursos.
Los temas que se abordarán en el observatorio quedan abiertos a las decisiones que cada grupo con acompañamiento del docente defina en base a una serie de líneas posibles, y haciendo aprovechamiento específico de las circunstancias que la realidad ofrezca en cada momento. La elección libre de la temática de parte del grupo de estudiantes representa un momento sustancial dado que dicha elección revelará la significatividad del objeto de análisis, y por ende el mayor compromiso de que la observación resulte un medio y no un fin en sí mismo.
La incorporación de este formato pedagógico en el currículum de la Escuela Secundaria representa la intención de pasar al análisis crítico de los contenidos; es decir, de un proceso epistemológico objetivo a priorizar el proceso epistemológico subjetivo que permita mediante la producción de conocimiento individual y social, transformar esa premisa en una acción específica, visible, explícita.
Generar un ámbito de trabajo intelectual conjunto entre jóvenes es una propuesta desafiante, en tanto el observatorio no se presenta como el lugar para la expresión individual sino para la producción grupal, no siendo el producto del análisis un resultado de la mayor o menor capacidad y competencia de cada uno de los componentes sino el resultado del trabajo colectivo del grupo de observadores.

Actividad: 
TP  INTRODUCCION A LA MATERIA (TRABAJO EN PAREJAS PEDAGOGICAS)

a)    Busca el significado de las palabras que no entiendas.
b)    ¿Cómo es entendida la comunicación en este ciclo superior de secundaria?
c)    ¿Qué entendiste por el termino observatorio social?
d)    ¿Sobre qué? produce conocimiento un Observatorio de Comunicación, Cultura y Sociedad.
e)    ¿Cuáles son las metodologías de trabajo utilizadas por un observatorio al analizar un realidad social o instituciones?
f)     Explica a qué se refiere el texto cuando habla sobre la necesidad de que los estudiantes tengan una postura crítica.
g)    ¿Cuáles son las intenciones de la incorporación del formato de observatorio en el curriculum de la escuela secundaria?  
h)    Busca info sobre los autores nombrados
i)      Explica que son las citas de autor. Transcribe las citas del texto.



[1] Barbero, Martin Jesús, De los medios a las mediaciones. México, Gili, 1987.
[2] Barbero, Martin Jesús, Entrevista con Ellen Spielman. Berlín, 1996.
[3] Sfez, Lucien, Crítica de la Comunicación. Buenos Aires, Amorrortu, 1995.

Semana 11: Introducción agrupamientos juveniles

Las prácticas político/ culturales de grupos juveniles diversos en la Argentina. Investiga sobre: -Practicas políticas y/o culturales ...